LA GRAN RENUNCIA

 Todavía me acuerdo de algunas caras cuando en un curso, se me ocurrió proponer que saquen una hoja así firmaban la” Gran Renuncia.” Algunos, muy responsablemente, decidieron no firmarla. Otros, se sonreían. Algunos hasta se emocionaban y hablaban de cierto alivio. Pero estoy segura de que la mayoría recuerda ese momento.

Es que la Gran Renuncia no es fácil!. Es renunciar a profundas lealtades que tenemos desde los lugares mas remotos del alma, en la mayoría de los casos, me animo a decir que sin ninguna consciencia.

La Gran Renuncia es difícil. En principio, porque habría que identificar en qué situaciones “soy leal” a otros, haciendo la vida que tros quisieran, o por lo menos, en qué aspectos me pasa.

Renunciar a agradarles a todos los demás, implica aprender a convivir con una cuota de culpa, por ejemplo, que no es de las emociones más cómodas. (y como ya sabemos que sin culpa, no hay crecimiento, tal vez podamoa ir haciéndonos la idea que la culpa,será una buena compañera de camino si queremos ir por nuestro destino y anhelos.:) )

No te hablo de la culpa como responsabilidad, eh? No, no. Te hablo de esa que viene de voces que te indican como tenes que ser, que está bien y que está mal, que es lo que espera el resto que hagas. De esa es la que te hablo.

De esa que para no tenerla, tenes que tranzar con sentirte mal vos. De esa que aunque no hagas nada malo, te pesa y ni sabés bien porqué, porque no hay una responsabilidad concreta , más que “esas voces”. Seguro la conocés. Todos la conocemos. Todos tenemos “esas voces”…

La gran renuncia, implica también, sentirte por momentos fuera del clan. La buena noticia es que la pertenencia al clan, nunca la perdemos, así que, tal vez sea parte del trabajo aprender a estar en sol-edad para fortalecernos en nuestro camino, sabiendo que en muchas estaciones estaremos más acompañados que en otras, y todo es camino.

Los más audaces, se atreven a ir por su vida, asumiendo estas sensacioones y sentires y haciéndose cargo de lo que quieren hacer con su vida. Otros, prefieren no sentir esa tremenda sensación de quedar fuera del clan, sin culpa, pero desconectados de sus anhelos y hasta de sí mismos. Y otros, vamos y venimos. Porque parece simple, pero no es tan fácil firmarla…

“Renuncio a agradar a todos los demás”, decía el texto. Unas poquitas palabras para un trabajo de por vida. Arduo trabajo, con un gran premio: recuperar tu poder y responsabilizarte de tus pequeñas y grandes decisiones.

Lindo desafío. Gran premio.

Los abrazo 🙂

¡Si te gustó la nota te invito a compartirla!

Share on whatsapp
Compartir
Share on facebook
Compartir
Share on twitter
Compartir
Abrir chat
¿En qué te puedo ayudar?