CONTÁTE UNA HISTORIA QUE TE SIRVA

Contáte una historia que te sirva”, me dijo alguien aquella vez en medio de una formación.

Estaba yo muy compenetrada contando un episodio (entiendo para mí, doloroso) cuando escuché esa frase. Así, sin vueltas.

En el momento, la escuché como un trompadón. Así, seco.

Esa frase en aquel momento fue alimentar mi sensación de ser Víctima, no sólo por lo que recordaba en mi relatyo, sino por la intervención, que lo que hizo en el momento, fue recrudecer la vieja emoción. Recuerdo en un instante haber entrado en esa energía en la que crees que el mundo es injusto y te debe algo. Te pasó alguna vez sentir así?

Ahora además de “víctima de la historia”, me sentía incomprendida.

No recuerdo cuantos años alimenté mi enojo, y tardé muchos más para entender a qué se había referido con esa frase.

Y es que no podemos negar que sobre lo que pasó, ya nada podemos cambiar – fenomenológicamente hablando. Los hechos no cambian, claramente. Aunque nos enojemos, aunque no estemos de acuerdo, aunque nos hayan dolido, “así fueron”.

Y si bien es cierto que hay situaciones que nos conectan con emociones dolorosas, hay algunas cosas que si quisiéramos, tenemos plena libertad hoy para hacer.

Claro que hay, a mi entender, un punto de inflexión clave, y es hacer un profundo trabajo de aceptación por lo que fue, “tal cual fue”. Entendamos o no, estemos de acuerdo o no.

Hablo de aceptación sin peros, sin querer cambiar nada de aquel escenario. La aceptación llenita de humildad. La humildad que sentimos cuando algo más grande que nosotros, nos arrasa.

La aceptación como Punto de Partida, y no la Aceptación cuando ya nos gastamos, nos rompimos, nos resentimos, tironeamos y ya no queda otra que resignarnos y aceptar.

Cuando la Aceptación es desde la humildad ante lo más grande, tal vez podemos rescatar qué recursos personales salieron a la luz en aquel entonces para sobrellevar eso que vivimos. ( que valga la pena haberlo vivido! Que se transforme en algo valioso!)

Finalmente , sobre los mismos hechos, podemos contarnos un relato que nos sirva para fortalecernos hoy, porque seguramente, a partir de eso que pasó, salieron a la luz recursos, capacidades, talentos que no los teníamos tan presentes. Incluso a veces, no sé si les habrá pasado, nos parece increíble que hayamos salido airosos de algunas situaciones. Y encoma, más fuertes!!!

Siguió pasando el tiempo, y hoy, puedo agradecer “aquellos hechos”, mirarlos con buenos ojos, y tomarlos como una parte tan importante de mi historia. Y así integramos, nos sentimos mas en paz y protagonistas de nuestra vida.

Nada de lo que (nos) sucede está por fuera de la vida. Nada. En todo caso, hay capítulos en los que no somos los ganadores de la historia, nos tocan papeles más difíciles, y de todas formas, ahí estamos, en escena.

Será que con el tiempo, una vez sanadas algunas heridas, mirado el dolor, valga la pena ensayar algún otro relato de los hechos que, sin mentir, sin negar, sin minimizar, nos permitan quedar parados de otra manera?

Podemos probar que pasa, si con lo que vivimos, nos contamos una historia que nos sirva…

Los abrazo,

Moni

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